La generación de los paladares insípidos

Los niños colombianos de hoy en día comen por lo general un menú insoportablemente simple. ¿Cómo pretendemos que existan paladares globalizados si reducimos el espectro gastronómico a las futuras generaciones?

Columna de opinión publicada en Avianca en revista, Colombia

En Calcuta, Yamini de ocho años desayuna mango y sandía, y su plato favorito son los vegetales con curry y arroz. Los come desde que le salieron sus primeros dientes.

Luis vive en Ciudad de México y disfruta del dulce de tamarindo con chile dulce, o de chapulines crocanticos, casi tan adictivos como un puñado de maní.

En España, los abuelos mezclan una cucharada de vino tinto en medio vaso de agua para que sus nietos se familiaricen con la bebida.

Cito una frase del artículo Papás a la francesa publicado por la revista Semana, en donde se refiere a los hábitos de les enfants:

«Los niños franceses comen comida de adultos sin poner mala cara, desde brócoli hasta Ensalada Nicoise. En los restaurantes del país galo no existe el famoso menú infantil

La necesidad de educar paladares globalizados

Por otro lado, los niños colombianos de hoy en día comen por lo general un menú insoportablemente simple: pechuga a la plancha, papas a la francesa con salsa de tomate, ravioli a la boloñesa o nuggets de pollo. Nada más.

Rechazan una pizca de sal y pimienta, o un chorro de limón y de aceite de oliva porque “no les gusta y punto”. Corren con peor suerte pestos y reducciones, vegetales y hortalizas, condenados a sucumbir en el plato como si fueran parte de su ornamentación.

De forma paralela, cada día se abren más restaurantes increíbles en Colombia con una variada oferta gastronómica que superó por fin al baby beef y al ACPM (arroz, carne, papa y maduro).

Aplaudo enérgicamente el esfuerzo que hacen al tratar de abrirle la perspectiva gustativa a los colombianos de todas las edades ofreciéndoles nuevas especialidades, ingredientes y técnicas. Son educadores de paladares y de experiencias gustativas.

¿Cómo pretendemos que existan paladares globalizados y restaurantes evolucionados si le estamos reduciendo el espectro gastronómico a las futuras generaciones?

Una invitación a probar platos e ingredientes nuevos

¡No hay nada más triste que verlos escarbando entre su plato alejando cualquier vestigio de la huerta!

Entiendo que muchos padres desesperados opten por darle a la criatura lo único que come y así evitar berrinches.

También concibo con que ciertos papás transmiten sus fobias gastronómicas a sus hijos haciendo que estos se abstengan de tener contacto con esa aceituna que desprecia su mamá.

Pero lo que no entiendo es que no estimulen a sus hijos a probar platos e ingredientes nuevos y así conocer el maravilloso e inagotable mundo gastronómico que tenemos ante nuestros ojos.

La mayoría de estos pequeños rechazan un alimento no porque no les guste sino porque no lo quieren probar y punto. ¿Capricho? ¿falta de educación gastronómica?

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